Archivo para enero 2010




Mujer, sométete a tu marido. Marido, sométete a Dios.

“A la mujer le dijo:

Multiplicaré los dolores de tu preñez,

parirás a tus hijos con dolor;

desearás a tu marido, y él te dominará.

Al hombre le dijo:

Por haber hecho caso a tu mujer

y haber comido del árbol prohibido,

maldita sea la tierra por tu culpa” (Gn 3, 16-17).

¿Discute acaso la Iglesia con su esposo Jesús?

¿Discute acaso Jesús con su Padre?

Así como la esposa de Cristo somete su voluntad a la de su Esposo,

tú, mujer, sométete a tu marido.

Así como Jesús somete su voluntad a la de su Padre,

tú, marido, sométete a Dios.

Así habrá paz en vuestra vida conyugal,

pues ambos haréis la voluntad del Señor.

Add a comment 31 enero, 2010

Yo soy la Verdad, dice de sí mismo el Señor

La Verdad hay que decirla siempre,

sabiendo que va a dañar,

no hay que retocarla, para que deje de molestar,

pues si no molesta, es que ya no es la Verdad.

La luz no irrumpe en las tinieblas con cuidado,

sino con violencia, pues ha de iluminar;

así ha de ser la voz del profeta: al pecado ha de denunciar,

y al mismo tiempo, la salvación en Jesús anunciar.

Hermano, no le perdones la vida al pecado, aunque sí al pecador, por caridad.

Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para salar,

fuera se la ha de tirar,

para que los hombres la puedan pisotear.

1 comentario 28 enero, 2010

La Iglesia muere en su cruz

¡Oh Padre eterno!, en reparación por ese odio que, de forma culpable, los hombres han consentido en sus corazones hacia lo que venía de Vos, os ofrecemos los padecimientos de vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el momento en que, clavado en la cruz y elevado en alto, sufre larga agonía y muerte, y, junto a estos sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los padecimientos de los miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, imitaron a su Maestro con perfección en sus propios martirios.

¡Oh sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque es ese odio a Dios, el de entonces y el de ahora, el que de forma cruel se manifiesta en el centro de la historia … es el momento en que nuestro Señor sacrifica su cuerpo expirando en su cruz… ¡Oh Señor … perdonad a vuestro pueblo, Señor ¡perdón, perdón, perdón!,

y a vos también ¡oh Virgen Dolorosa!, también perdón, pues este es el momento en que la espada profetizada por Simeón traspasa vuestro Inmaculado Corazón!

Add a comment 26 enero, 2010

La Iglesia carga con su cruz

¡Oh Padre eterno!, en reparación por nuestros horribles pecados de obra, os ofrecemos los padecimientos de vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el paso en que carga con su cruz, y junto a éstos, sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los de aquellos miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, y por ser fieles al evangelio, abrazaron sus cruces sin quejarse.

¡Oh Sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque son nuestros pecados de obra y los del mundo entero los que conforman esa cruz tan pesada que vos, Señor, subís a la cima del calvario. ¡Oh mi Señor! ¡perdón Señor, perdón!.

¡Perdón también a vos, Corazón Inmaculado de María, perdón!, pues son mis horribles pecados los que aumentan el peso de su cruz en tal grado que tres veces, hasta el suelo, aplastan a tu Hijo amado, … mas … Él vuelve a levantarse para salvarme … y es así como le entregais a Él para a mí recuperarme.

Add a comment 24 enero, 2010

Corrección al verdugo, mi hermano

¡Oh hijo de las tinieblas, Caín!

¿cómo escaparás a la ira santa de Dios?,

¿no oiste que te dijo: NO MATARÁS?,

¡con ninguna ley terrena, esta anularás!.

Siempre estuviste al acecho,

buscando a quién matar.

Bajo el mando de reyes,

eliminaste al revolucionario,

y bajo el mando de la revolución,

suprimiste reyes.

En regímenes de derechas,

eliminaste al de la izquierda,

y en regímenes de izquierdas,

suprimiste al de la derecha.

En plena democracia, abortaste niños inocentes,

dentro de su propia madre,

al amparo de leyes inicuas, que anulan la de tu Señor.

¿Cómo escaparás, hijo de la perdición,

al juicio de tu Creador?.

¡Toda vida has de guardar,

ninguna eliminar!,

ve y aprende qué significa: ¡misericordia quiero y no sacrificios!,

¡quizá entonces, tu alma puedas salvar,

y no desesperar!.

La vida es sagrada, sólo Dios la puede dar,

¡el hombre no la ha de quitar!.

¡Oh espíritu homicida, ve ante Jesús de Nazaret,

sin manifestarte contra mi hermano,

para que nuestro Señor disponga de tí,

según su Santa Voluntad!.

Add a comment 23 enero, 2010

La Iglesia, coronada de espinas

¡Oh Padre eterno!, en reparación por nuestros horribles pecados de omisión, os ofrecemos los sufrimientos de vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el paso de la coronación de espinas, y junto a éstos, os coofrecemos los padecimientos de los miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, y por ser fieles al evangelio, han sufrido las espinas de  … mofas, desprecios, burlas, vejaciones y persecuciones de hombres ateos e impíos.

¡Oh sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque son nuestros pecados de omisión esas espinas que se clavan en vuestra cabeza ¡oh Señor!. ¡Perdón, Señor, perdón!

¡Perdón también a vos, santísima Virgen María, perdón!, pues son también pecados de omisión esas espinas con las que los hombres ingratos hieren tu Inmaculado Corazón. ¡Perdón, Madre Santa, perdón!.

Add a comment 22 enero, 2010

Corrección al difamador, mi hermano

¿Por qué difamas a tu madre, la Iglesia?,

¿por qué la flagelas aireando sus pecados?;

siendo imperfecta, la tomó Jesús por esposa,

con ella se casó, para engendrar hijos débiles,

que en sus almas portan el germen de la resurrección.

¡Oh espíritu de difamación, ve ante Jesús de Nazaret,

deja en paz a mi hermano,

para que el Señor disponga de tí,

según su santa voluntad!.

¡Sangre de Cristo, vencedora de los demonios,

protege del mal a mi hermano!.

¡Espíritu de amor y de verdad, desciende sobre nosotros,

llena los corazones de los hombres,

y enciende en ellos la llama de la caridad!.

Add a comment 21 enero, 2010

La Iglesia flagelada

¡Oh Padre Eterno!, en reparación por nuestros horribles pecados de malas palabras, malos pensamientos y malos sentimientos, os ofrecemos los padecimientos de vuestro Divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el paso de la flagelación, y en unión a estos sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los de aquellos miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, y por ser fieles al evangelio, han recibido malos tratos de hombres ateos e impíos.

¡Oh Sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque son nuestros pecados de malas palabras, malos pensamientos y malos sentimientos, esos azotes que se descargan sobre el cuerpo de nuestro Señor, la Iglesia, hasta reducirlo a una sola llaga, desde la cabeza a los pies. ¡Oh mi Señor, perdón, Señor, perdón!.

Perdón también a vos, ¡oh Madre afligida! ¡oh corazón virginal desgarrado por las heridas de vuestro Hijo y su cuerpo místico la Iglesia, perdón Virgen Dolorosa, perdón!.

Add a comment 21 enero, 2010

Corrección al hermano pederasta

¡Hijo de la perdición!,

¿cómo pudiste caer tan bajo?,

te consagraste para dar vida,

pero es muerte lo que generaste,

como madre que aborta a su hijo.

Más te hubiese valido,

te tirases al mar, atado a piedra de molino.

Doble delito cometiste:

abusar de un inocente,

y aprovecharte para ello de tu condición.

¿Cómo repararás este escándalo individual?,

¿cómo repararás este escándalo social?,

¿cómo repararás el daño hecho a la Iglesia?.

¡Desolados estamos,

los que seguimos al Señor, tus hermanos!.

Armas tienes para combatir tu mal,

sacramentos y oración,

¡usalos diariamente,

hasta que te frenes en el Señor!.

¡Aquel de nosotros que esté libre de pecado,

que tire la primera piedra!

Add a comment 21 enero, 2010

La Iglesia en Getsemaní

¡Oh Padre Eterno!, en reparación por nuestros horribles pecados de impureza os ofrecemos los padecimientos de vuestro divino Hijo en la noche fatídica del huerto de Getsemaní en que fue abandonado, renegado, traicionado, apresado y encarcelado por los suyos, y junto a éstos, sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los padecimientos de los miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, y por ser fieles al evangelio, han sufrido esos mismos abandonos, renegaciones, traiciones, apresamientos y encarcelamientos.

¡Oh sacratísimo Corazón de Jesús! os pedimos perdón y desagraviamos porque son nuestros pecados de impureza y los del mundo entero los que os hacen sudar gotas de sangre en el huerto. ¡Oh Señor, perdonad a vuestro pueblo, Señor!.

También a vos, Corazón Inmaculado de María, perdón, perdón, porque también hoy le abandonamos en el sagrario, por respetos humanos le seguimos negando ante los hombres, le volvemos a traicionar al sustituirlo por falsos dioses, y lo volvemos a apresar y encarcelar porque la Verdad nos molesta. ¡Perdón, Madre Santa, perdón!

1 comentario 19 enero, 2010

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