Salvando a la Hispanidad

¡Oh Señor, Rey de las Naciones!
¡Oh Dios! que todo lo creaste, lo redimiste,
y has hecho a nuestro pueblo cristiano;
mira con ojos benévolos a ésta nuestra querida Patria
consagrada a Tu Santísima Madre,
nuestra señora del Pilar,
escucha a tus hijos que hoy vienen a Ti.
¡Oh Rey! Cristianos hemos nacido, y cristianos queremos permanecer.
Nuestra Patria es de tradición católica,
y su grandeza es llevar Tu nombre como Bandera.
Atiéndenos, Señor, en este tiempo oscuro,
y, si está en Tu Santísima Voluntad,
aparta de nosotros este cáliz de amargura
dándonos la gracia de reconquistar a nuestra nación
Que tu Madre, Reina nuestra,
Conductora y Vencedora en la Lucha Final,
aplaste la cabeza del enemigo que avanza
extendiendo su Poder Internacional.
Que el Ángel que custodia nuestro suelo aparte de nosotros
la perfidia y el terror de los que combaten contra Ti.
Aniquilen Tus ejércitos visibles e invisibles a las Sectas Invasoras,
y guarden a nuestras juventudes de la corrupción mental y moral.
Pero no se haga nuestra voluntad, sino la Tuya;
y si prefieres para nosotros la noche oscura de una pasión nacional,
te pedimos, Rey de Reyes, no permitas que tu pueblo sea traidor.
Antes prepáranos y concédenos triunfar en el martirio,
para la Gloria de Tu Divina Majestad,
en reparación por tanta historia laica, y para que,
bajo el Manto de la Virgen del Pilar,
te adoremos en la Patria Celestial, con los que cayeron por Ti.

1 comentario 14 septiembre, 2010

El espíritu del mundo y mi cruz

Que no me arrastre ¡Oh Señor!,

el espíritu de este mundo.

Convierten sus casas en discotecas,

semidesnudos bailan,

se pasan la botella y se emborrachan.

Sin control, ofenden a sus vecinos y a Dios.

Que mi casa sea, sin embargo,

un pequeño monasterio,

en el que se practique el silencio,

la penitencia y la oración.

Que yo pierda mi vida por seguirte,

por el camino de mi cruz.

Bien que nos dejaste dicho:

“el que no carga con su cruz

y viene detrás de mí

no puede ser discípulo mío (Lc 14, 27)”

Add a comment 4 septiembre, 2010

El humilde

Tú, ¡oh Dios!,

te hiciste pecado.

¿Qué puedo hacerme yo,

que soy un pobre pecador?

Ayúdame a siempre acusarme

en el confesionario,

pues:

tu grey habita en el hogar

que en tu bondad, ¡oh Dios!,

preparaste al humilde (Sal 68 11).

Que en el seno de la Iglesia, mi maestra,

yo sea Nada,

para que no se me vea,

no se me oiga,

no se me huela,

no se me guste,

no se me palpe.

Add a comment 29 agosto, 2010

La puertita

Dentro de la puerta hay una puerta,

y dentro de ésta, una puertita.

Esforzémonos por encontrar ésta,

la más estrecha (Lc 13,24).

Entremos por ella impulsados por la oración,

con el freno de la penitencia,

pues un corazón contrito y humillado,

el Señor no lo desprecia.

Pero antes de saltar dentro,

corrijámonos con los diez mandamientos,

perfeccionémonos con las ocho bienaventuranzas,

santifiquémonos con los sacramentos.

Add a comment 21 agosto, 2010

El nidito

El Reino de los cielos es un árbol.

En las ramas más altas,

el Señor ha instalado su nidito,

el Sagrario,

para que nosotras, las aves del cielo,

revoloteemos a su alrededor,

sin peligro de que nos alcanze

la boca de los lobos.

¡Oh Señor, dadme alas para siempre volar alto!

Pues si vuelo bajo corro el peligro

de que el mundo, la carne y el demonio

me devoren.

1 comentario 29 junio, 2010

La Palabra quiere venir

Arrancan páginas de la Biblia,

ignoran las Palabras que molestan a sus homilías,

lo que los hombres quieren oir, eso predican,

no lo que tienen que escuchar.

Han dejado de ser la luz del mundo,

son vela apagada bajo el celemín,

ciudad destruída en valle tenebroso.

Pero tú, Señor, eres la Luz Verdadera,

y con tu vuelta al mundo,

iluminarás a todo hombre.

Quieres venir a los tuyos,

pero los tuyos no te quieren,

aceptan la mentira,

para justificar sus propios pecados,

y rechazan la Verdad.

Mas tú, Espíritu Santo, enseñanoslo todo,

sé nuestra guía segura,

purifícanos, prepáranos para recibir al Verbo,

que ya viene con sus santos y ángeles,

en la misa del domingo de resurrección.

Add a comment 7 febrero, 2010

Sólo al Señor has de predicar

¡Oh pastor infiel!,

¿a qué te llamó nuestro Señor?

¿a que te prediques a tí mismo ó a que le prediques a Él?,

¿no es lo que molesta lo que has de predicar?,

¿pues por qué lo has de ocultar?,

¿cómo se convertirá tu hermano si no le corriges?,

¿cómo verá si no le iluminas?.

¡Los respetos humanos has de eliminar!

¡Sólo a tu Esposo has de contentar!

¡ningún oido has de halagar,

sino sus pecados denunciar,

y así su salvación procurar!.

Si de ti hablan mal, es buena señal,

pues lo mismo hicieron con nuestro Señor.

¡Qué bien hablaron siempre de los falsos profetas!.

Add a comment 1 febrero, 2010

Mujer, sométete a tu marido. Marido, sométete a Dios.

“A la mujer le dijo:

Multiplicaré los dolores de tu preñez,

parirás a tus hijos con dolor;

desearás a tu marido, y él te dominará.

Al hombre le dijo:

Por haber hecho caso a tu mujer

y haber comido del árbol prohibido,

maldita sea la tierra por tu culpa” (Gn 3, 16-17).

¿Discute acaso la Iglesia con su esposo Jesús?

¿Discute acaso Jesús con su Padre?

Así como la esposa de Cristo somete su voluntad a la de su Esposo,

tú, mujer, sométete a tu marido.

Así como Jesús somete su voluntad a la de su Padre,

tú, marido, sométete a Dios.

Así habrá paz en vuestra vida conyugal,

pues ambos haréis la voluntad del Señor.

Add a comment 31 enero, 2010

Yo soy la Verdad, dice de sí mismo el Señor

La Verdad hay que decirla siempre,

sabiendo que va a dañar,

no hay que retocarla, para que deje de molestar,

pues si no molesta, es que ya no es la Verdad.

La luz no irrumpe en las tinieblas con cuidado,

sino con violencia, pues ha de iluminar;

así ha de ser la voz del profeta: al pecado ha de denunciar,

y al mismo tiempo, la salvación en Jesús anunciar.

Hermano, no le perdones la vida al pecado, aunque sí al pecador, por caridad.

Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para salar,

fuera se la ha de tirar,

para que los hombres la puedan pisotear.

1 comentario 28 enero, 2010

La Iglesia muere en su cruz

¡Oh Padre eterno!, en reparación por ese odio que, de forma culpable, los hombres han consentido en sus corazones hacia lo que venía de Vos, os ofrecemos los padecimientos de vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el momento en que, clavado en la cruz y elevado en alto, sufre larga agonía y muerte, y, junto a estos sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los padecimientos de los miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, imitaron a su Maestro con perfección en sus propios martirios.

¡Oh sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque es ese odio a Dios, el de entonces y el de ahora, el que de forma cruel se manifiesta en el centro de la historia … es el momento en que nuestro Señor sacrifica su cuerpo expirando en su cruz… ¡Oh Señor … perdonad a vuestro pueblo, Señor ¡perdón, perdón, perdón!,

y a vos también ¡oh Virgen Dolorosa!, también perdón, pues este es el momento en que la espada profetizada por Simeón traspasa vuestro Inmaculado Corazón!

Add a comment 26 enero, 2010

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