El humilde
29 agosto, 2010
fjtoledo
Tú, ¡oh Dios!,
te hiciste pecado.
¿Qué puedo hacerme yo,
que soy un pobre pecador?
Ayúdame a siempre acusarme
en el confesionario,
pues:
tu grey habita en el hogar
que en tu bondad, ¡oh Dios!,
preparaste al humilde (Sal 68 11).
Que en el seno de la Iglesia, mi maestra,
yo sea Nada,
para que no se me vea,
no se me oiga,
no se me huela,
no se me guste,
no se me palpe.
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