Archivos para agosto 2010
El humilde
Tú, ¡oh Dios!,
te hiciste pecado.
¿Qué puedo hacerme yo,
que soy un pobre pecador?
Ayúdame a siempre acusarme
en el confesionario,
pues:
tu grey habita en el hogar
que en tu bondad, ¡oh Dios!,
preparaste al humilde (Sal 68 11).
Que en el seno de la Iglesia, mi maestra,
yo sea Nada,
para que no se me vea,
no se me oiga,
no se me huela,
no se me guste,
no se me palpe.
Add a comment 29 agosto, 2010
La puertita
Dentro de la puerta hay una puerta,
y dentro de ésta, una puertita.
Esforzémonos por encontrar ésta,
la más estrecha (Lc 13,24).
Entremos por ella impulsados por la oración,
con el freno de la penitencia,
pues un corazón contrito y humillado,
el Señor no lo desprecia.
Pero antes de saltar dentro,
corrijámonos con los diez mandamientos,
perfeccionémonos con las ocho bienaventuranzas,
santifiquémonos con los sacramentos.
Add a comment 21 agosto, 2010



