Yo soy la Verdad, dice de sí mismo el Señor
28 enero, 2010
fjtoledo
La Verdad hay que decirla siempre,
sabiendo que va a dañar,
no hay que retocarla, para que deje de molestar,
pues si no molesta, es que ya no es la Verdad.
La luz no irrumpe en las tinieblas con cuidado,
sino con violencia, pues ha de iluminar;
así ha de ser la voz del profeta: al pecado ha de denunciar,
y al mismo tiempo, la salvación en Jesús anunciar.
Hermano, no le perdones la vida al pecado, aunque sí al pecador, por caridad.
Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para salar,
fuera se la ha de tirar,
para que los hombres la puedan pisotear.
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1.
Oswaldo Quintana Déniz |
28 enero, 2010 a las 10:19 pm
A propósito de la luz y las tinieblas, me regalaron un libro de la Madre Teresa: “El fuego secreto de la Madre Teresa”. Habla sobre su inspiración personal en un viaje en tren en 1946. Allí, el Señor le dijo: “Tengo sed” y “Sé tú mi luz”. Mientras leí esta parte del libro, recordé más vivamente el sueño de mi infancia con la luz de una vela luchando contra la oscuridad. Se me repitió muchísimas veces. En este sueño está escrita mi vida. Te lo puedo asegurar. Te mandaré email sobre extractos del libro.