La Iglesia muere en su cruz
26 enero, 2010
fjtoledo
¡Oh Padre eterno!, en reparación por ese odio que, de forma culpable, los hombres han consentido en sus corazones hacia lo que venía de Vos, os ofrecemos los padecimientos de vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en el momento en que, clavado en la cruz y elevado en alto, sufre larga agonía y muerte, y, junto a estos sus divinos sufrimientos, os coofrecemos los padecimientos de los miembros de su cuerpo místico, la Iglesia, que a lo largo de los siglos, imitaron a su Maestro con perfección en sus propios martirios.
¡Oh sacratísimo Corazón de Jesús!, os pedimos perdón y desagraviamos porque es ese odio a Dios, el de entonces y el de ahora, el que de forma cruel se manifiesta en el centro de la historia … es el momento en que nuestro Señor sacrifica su cuerpo expirando en su cruz… ¡Oh Señor … perdonad a vuestro pueblo, Señor ¡perdón, perdón, perdón!,
y a vos también ¡oh Virgen Dolorosa!, también perdón, pues este es el momento en que la espada profetizada por Simeón traspasa vuestro Inmaculado Corazón!
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